Camino Blocktober: ¿Dónde estamos ahora?
Por Lala Steyn y Dawie Bosch

Esta página será nuestro diario del Camino. Tenemos previsto actualizarla cada uno o dos días con información sobre dónde estamos, cuánto hemos caminado, fotografías y algunas impresiones del recorrido, incluidas las personas que vamos conociendo y las conexiones que podamos establecer con organizaciones que trabajan contra la violencia de género en Asturias y Galicia.
Nuestra actualización más reciente aparecerá siempre en la parte superior, para que puedas ver rápidamente por dónde vamos. Debajo iremos dejando las entradas de los días anteriores a medida que avancemos hacia Santiago.
Si quieres seguir nuestro recorrido, guarda esta página y vuelve a consultarla regularmente.
Nuestro progreso:
17 de octubre – De Arzúa hacia Santa Irene (19 km caminados)
Empezamos la mañana en Fogar de Lecer, donde entrevistamos a Paula Tapia García, una de las propietarias y una mujer emprendedora. Nos habló de su experiencia al poner en marcha un negocio de hostelería, de las dificultades que encuentran las mujeres y dejó un mensaje de ánimo para las supervivientes de la violencia de género: «Eres capaz de esto y de mucho más».
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Paula García nos habló de emprendimiento, fortaleza y esperanza. |
El breve vídeo de Blocktober que aparece a continuación presenta su historia:
La etapa de hoy hasta Santa Irene fue más corta que algunas de las anteriores y nos permitió disfrutar del campo a un ritmo más tranquilo. Aunque había muchos más peregrinos en el Camino Francés, la caminata fue agradable. Gran parte del trayecto discurría por senderos con sombra, lejos del asfalto, entre paisajes rurales de Galicia. Fue un contraste bienvenido después de algunos días más duros, con mucho suelo pavimentado.
A la hora de comer probamos el queso local de Arzúa-Ulloa y conocimos a Lee, un filipino que ahora vive en Barcelona. Hablamos de muchos temas. Lleva tres años viviendo y trabajando en España y nos contó lo doloroso que resulta encontrarse con barreras y prejuicios por ser inmigrante, tanto si son conscientes como si no.
Hablamos del proceso contra el expresidente filipino Rodrigo Duterte ante la Corte Penal Internacional de La Haya. Esto nos recordó los disturbios que hubo en Sudáfrica después del encarcelamiento de Jacob Zuma. Lee opinaba que celebrar el proceso fuera de Filipinas probablemente ayudó a reducir el riesgo de que allí ocurriera algo parecido. También conversamos sobre la crisis de la vivienda y las tensiones políticas en España.
Conocimos la historia de la pequeña capilla de Santa Irene y de una fuente a la que la tradición atribuye propiedades para aliviar los pies de los peregrinos. ¡Una idea muy atractiva después de más de dos semanas caminando!
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| Cena en el acogedor Albergue Santa Irene. |
Aquella noche compartimos mesa en el Albergue Santa Irene con peregrinos de distintos lugares del mundo, cada uno con sus propios motivos para hacer el Camino. Anne-Marie, una peregrina francesa de cierta edad que llevaba 29 días caminando, valoraba la oportunidad de conocer gente, disfrutar de la naturaleza y vivir una aventura. Peter, de Dinamarca, llevaba 34 días caminando y aún parecía estar en muy buena forma. Una joven de California, que hacía su cuarto Camino pero esta vez solo caminaba durante el fin de semana, nos presentó a su amigo español Jaime, que hacía el Camino por primera vez. Ella nos habló de la sensación de libertad que le da el Camino, mostró mucho interés por Blocktober y nos pidió una tarjeta.
16 de octubre – De Melide a Arzúa (15 km caminados)
Salimos de Melide en una mañana fresca y soleada, después de desayunar café, yogur, muesli sin gluten y zumo de naranja natural. El Camino Francés estaba ya mucho más concurrido que el Primitivo, con más caminantes, ciclistas y personas de muchos países.
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| Dawie cura las ampollas de Manuel. |
Después de reanudar la marcha, nos encontramos con ciclistas de Ecuador y Venezuela. Nos gastaron una broma: ¡ellos esperaban llegar a Santiago ese mismo día, mientras que a nosotros nos quedaban tres!
Nos detuvimos a admirar y grabar un hórreo gallego especialmente grande. Estos graneros elevados, largos y estrechos, se utilizaban tradicionalmente para secar y guardar las cosechas, protegidas de los roedores. Los comparamos con los hórreos más anchos y de planta más cuadrada que habíamos visto en Asturias. Grabamos un vídeo breve para explicarlo, que podéis ver a continuación.
Los hórreos de Galicia conservan las cosechas y la tradición.
Pasamos por Castañeda, un lugar asociado históricamente con los hornos de cal. Allí se quemaban bloques de piedra caliza que los peregrinos medievales habían transportado más de 100 km desde Triacastela, para producir la cal utilizada en la construcción de la catedral de Santiago. Después llegamos a Ribadiso, donde vimos el puente de piedra del siglo XII y el antiguo hospital de peregrinos: un recordatorio de que las instalaciones del Camino llevan siglos acogiendo a los viajeros.
Continuamos hasta Arzúa, donde nos alojamos en Fogar de Lecer. Probamos por primera vez las vieiras —cuya concha se ha convertido en el símbolo del Camino— y nos parecieron deliciosas y muy bien preparadas.
15 de octubre – De Palas de Rei a Melide (16 km caminados)
[Fotografía pendiente para el 15 de octubre: una de las setas que fotografiamos durante el Camino.]
A primera hora recibimos una noticia decepcionante de Ralf Jürgens, activista por los derechos humanos. Tenía fiebre alta y tuvo que cancelar nuestra visita. Habíamos quedado en Do Picho, cerca de Palas de Rei. El trabajo de Do Picho relaciona el arte con la defensa de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas LGTBIQ+. Le deseamos una pronta recuperación y esperamos poder hablar con él por videollamada cuando se encuentre mejor.
Habíamos hecho el desvío de Melide a Palas de Rei para asistir a esta reunión. Las enfermedades y los cambios de planes también forman parte de la vida, y del Camino. Volvimos a salir a pie hacia Melide y aprovechamos la decepción para recuperar parte de los kilómetros que no habíamos podido caminar tras cruzar las montañas de Los Hospitales.
Nos llamó la atención recorrer a pie un trayecto que el autobús había hecho en aproximadamente media hora la tarde anterior. Caminar esos 16 km nos llevó varias horas. Ese contraste entre la velocidad moderna y la experiencia más lenta de viajar a pie nos hizo pensar de nuevo en la historia y el significado de las peregrinaciones.
El crecimiento del Camino es asombroso. En 1985, unas 650 personas recibieron la Compostela —el certificado oficial que se entrega en Santiago a los peregrinos que cumplen los requisitos—, frente a más de medio millón en 2025. El Primitivo representa solo una pequeña parte de los peregrinos que llegan hoy. Publicaremos una entrada con nuestras reflexiones, titulada «Un camino antiguo, un viaje moderno», donde contaremos más sobre su historia.
En Melide, el Camino Primitivo se une al mucho más concurrido Camino Francés. La diferencia se notaba enseguida: en el Primitivo podíamos pasar largos tramos sin ver a nadie, mientras que ahora, al mirar alrededor, era frecuente encontrar a una docena de peregrinos a la vez.
Más adelante se une también el Camino del Norte, así que el número de personas que caminan hacia Santiago seguirá aumentando.
Durante el día coincidimos varias veces con cuatro peregrinas de Filipinas. Cuando nos paramos a hablar, nos preguntaron de dónde éramos y enseguida surgió el tema de nuestras camisetas de Blocktober. Les explicamos por qué estábamos caminando y en qué consiste Blocktober. Se mostraron entusiasmadas, nos animaron y compartimos información para que pudieran saber más.
Por el camino vimos una casa bonita y sencilla que servía de oficina a una cooperativa de mujeres dedicada a elaborar preparados de hierbas y aceites naturales. Queríamos entrar, pero no había nadie. Un perro grande y amistoso vigilaba la casa. Llegó una cartera que llevaba un truco muy práctico: unas galletitas para perros. Entre nuestro español limitado y sus explicaciones, entendimos que las utilizaba para hacerse amiga de los perros que encontraba durante el reparto. En vez de ladrarle o intentar morderla, la recibían encantados. Un pequeño y bonito ejemplo de una solución práctica.
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“If people stuck together like bees do…” — beekeeper Isidro Pardo. |
As we approached Melide, we came across a magnificent mural of the Galician beekeeper Isidro Pardo Varela. It carried a message that spoke directly to the spirit of our Blocktober walk: “I'd like to make a human hive; if people stuck together like bees do, the world would be a better place.” After the disappointment of our cancelled meeting, his words were a moving reminder of the strength we can find in solidarity and looking after one another.
14 October – O Burgo de Negral to Melide (walking 26 km)
This was a long, hot walking day — not especially difficult terrain, but a real slog. We began in beautiful mist; later the sun came out and it became very hot. Much of the route was on hard surfaces, including small roads, and our aching knees increasingly reminded us of every kilometre. The day's theme was resilience: on some days life feels wonderful; on others you simply have to keep putting one foot in front of the other.
One quiet, meaningful moment came at a beautiful river, where we left stones for family members who are unwell, with wishes for their recovery.
We kept enjoying the apples and walnuts on the way, while Lala longed for a tortilla. We eventually found one after roughly 22 km.
We were heading to Melide so that we could take a bus back, against the direction of the Camino Francés, to Palas de Rei. We had arranged to meet Ralf Jürgens at Do Picho on the 15th and planned to walk the section back towards Melide the following day. This diversion would also help make up some of the distance we had missed after heavy rain and knee pain earlier in the Camino.
At Melide the bus stop was poorly marked, although Google Maps led us to the right place. A friendly local man, waiting across the street in the shade, confirmed the stop and chatted to us. He advised us to watch an older man sitting across the road: when that man stood up, the bus would be arriving. It worked exactly as he said. The man's local knowledge and generosity were a welcome reward after a tiring day. We arrived in Palas de Rei exhausted, found a small restaurant serving a delicious gluten-free pasta meal with homemade ice cream, and collapsed into bed, ready for the planned interview the next morning.
13 October – Lugo to O Burgo de Negral (walking 25 km)
We stayed two full days in Lugo since the 13th was the first day we could meet Aliad-Ultreia, a local NGO working with women affected by gender-based violence, trafficking and sexual exploitation. We met Paula Castro Meilán, a young psychologist whose warmth immediately set the tone, and Bernadine from the Saartjie Baartman Centre joined us from Cape Town by video.
What struck us most were the similarities across very different contexts. We spoke about machismo and toxic masculinity; the links between gender-based violence, drugs and alcohol; and the way substances can also become a means of coping with the consequences of abuse. She explained their experiences of prostitution, sexual exploitation and trafficking, including the vulnerability of migrant women from Latin America.
Aliad-Ultreia is much smaller than the Saartjie Baartman Centre and has a more limited accommodation component, but the underlying challenges and much of the support work felt remarkably familiar.
Bernadine described how the relationship between Blocktober and the Saartjie Baartman Centre developed organically, and how much survivors and staff value walking on Table Mountain, being in nature and SISSA’s community-based OptiFit exercise programme. Paula was particularly interested in that physical dimension of recovery.
Aliad-Ultreia already takes a holistic body-and-mind approach, including therapeutic yoga, but for her the conversation opened up ideas about possibly adding walking, nature and exercise to that work.
We left with a strong sense of solidarity: different countries and different scales of organisation, but many of the same problems, values and possibilities for learning from one another.
After the meeting we left Lugo for the roughly 25 km walk to O Burgo de Negral. Much of the first 15 km was on hard surfaces — not steep, but tiring on knees, ankles and joints. Reaching a forest track later in the day felt like a relief and a return to the kind of Camino walking we enjoy most.
At O Lar do Alecrín that evening we met three Colombians — Daniel and Adriana, the parents, and Gabriel. Daniel and Adriana are both recently retired pilots, and we had a wide-ranging conversation about walking the Camino and many other things. They spoke very critically about recent changes in Colombian politics and about their experience of the previous president, which prompted us to reflect on some of our own experiences during the Zuma years in South Africa. It was another example of how the Camino opens space for conversations that move quickly from the personal to the political.
We will add a link to our article with more about the Aliad-Ultreia meeting and our videos about our interview with Paula.
11–12 October – two days in Lugo (walking 21 km in the city)
Arriving in Lugo over the weekend meant waiting until Tuesday for our meeting with the local women's organisation. The delay gave us time to rest and explore the city. It was already a time to rest, and we could experience the San Froilán festivities and explore a city in which layers of history sit unusually close together.
The great physical presence is the Roman wall. We walked the circuit of about 2.1 km around the old city. What makes Lugo so remarkable is that the wall still forms a complete enclosure, unlike so many old walled cities where sections were breached, demolished or reused once the fortifications were no longer needed. Yet it did not survive untouched. Our reading about the fourteenth- and fifteenth-century conflicts around Lugo took us into struggles against the bishop and the church-linked feudal order. For us it was striking to think that these challenges to feudal power came centuries before the broader dismantling of the feudal system that had kept many people in conditions of servitude.
Inside the walls, Lugo Cathedral left a very different impression. We were overwhelmed by the sheer richness and ornamentation: carved walnut, marble, paintings and religious objects in gold and silver, with rubies, diamonds and other precious materials. This made us reflect on the immense wealth and power accumulated by the Catholic Church over centuries. The audio guide assumed quite a lot of knowledge of Catholic traditions and architectural terminology. At the same time, we noticed many visitors praying and lighting candles, a reminder that this is not simply a historical monument but remains a living place of faith.
San Froilán brought another side of Lugo to life. We watched a medieval-style parade and traditional dancing, with the old city becoming a stage for music, costume and public celebration.
We also met the Welsh couple again for supper. They asked about our Blocktober T-shirts, which led to a long conversation about Blocktober and the Saartjie Baartman Centre. We found a great deal of common ground in our values and outlook. As another unexpected South African connection, all three of their children will be travelling to South Africa in March for a cousin’s wedding.
Our accommodation produced a different kind of reflection. We had booked via Airbnb a room in someone’s apartment partly because we hoped it might give us a more personal connection with a local resident. In practice, our host kept very much to herself and we hardly got to know her at all. It was the one place on this Camino where we stayed in somebody’s home but did not feel the warmth we had encountered so often in pilgrim accommodation — an interesting reminder that staying in a private home does not necessarily create connection.
10 October – Vilar de Cas to Lugo 19km
We walked about 16 km from Vilar de Cas to Lugo. Before leaving A Pociña de Muñiz, we recorded a short video interview with José, the owner, who told us how the family opened the albergue in 2018 by converting a long-abandoned ruin beside the family home, with the help of an architect cousin and the artistic eye of José’s wife. His father remembered the building as a ruin from his own childhood, and José’s research established that it had stood derelict for about a century. He also discovered that it had once been the village blacksmith’s forge. The result is a beautiful albergue that has helped make Vilar de Cas a stopping point in its own right, rather than somewhere pilgrims simply pass through on the way to Lugo.
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| An emotional moment, asking for protection. |
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| Sharing chainsaw art with the artist. |
Later we stopped at El Descanso del Peregrino, where a local artist had turned fallen trees into carved sculptures and seats. We were offered coffee and freshly cut melon and watermelon, left a donation and were given Camino shells. The artist also asked for a photograph for Facebook, which meant Blocktober unexpectedly appeared on a local Galician Facebook page before we continued into Lugo.
9 October – O Cádavo to Vilar de Cas 17km
We deliberately split the long O Cádavo–Lugo stage, walking about 15 km to Vilar de Cas. We chose the longer Vilabade branch, passing the historic church of Santa María de Vilabade before continuing through Castroverde.
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| A local connection to Spain’s women’s right to vote. |
In Castroverde we came across a monument to Manuel Cordero Pérez, a socialist politician and trade unionist who worked alongside Clara Campoamor in support of women’s voting rights in 1931. Opposition came from various quarters, including some progressives who feared how women might vote. From a South African perspective the timing was striking: it was another 63 years before all adult South Africans could vote together in 1994.
At A Pociña de Muñiz we met two Mexican pilgrims, and the conversation ranged from the freedom of walking without advance bookings to Mexico’s relationship with Spain, Indigenous peoples and who benefited from local mining. It was another reminder of how quickly Camino conversations can move from practicalities to history and identity.
That evening fourteen of us sat around one table for a wonderful communal meal. A Welsh couple spoke about the slow food movement and regenerative farming, avoiding supermarkets in favour of local produce, weekly food boxes, and producer co-operatives that can give small farmers a fairer share of the final price. They pointed out symbols they recognised from Wales and possible cultural or language connections with Galicia; looking at the map, we found ourselves wondering whether this was because of the old Atlantic links from a time when travel by sea was often easier than travel over land.
8 October – A Fonsagrada to O Cádavo 26km
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| Parts of a dolman, over 4000 years old. |
Along the way were more layers of Camino history and landscape: Santiago da Fontaneira, the hill at A Pasada and Campo da Matanza — literally the “Field of Slaughter”. Our research turned up two very different explanations for the name. Local history tells of African soldiers being slaughtered there during an Islamic incursion, while historians trace the name instead to a slaughter in Roman times.
7 October – Grandas de Salime to A Fonsagrada 27km
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| Galicia welcomes us with rain as we cross the Asturias–Galicia border. |
We left Grandas de Salime for A Fonsagrada on a long stage that carried us out of Asturias and into Galicia. Along the way we stopped at the small Ermita de San Lázaro de Padraira, a seventeenth-century chapel on the site of an old pilgrim leper hospital — another reminder of the systems of care that grew up around the Camino.
Crossing the Asturias–Galicia border was a milestone, although Galicia welcomed us with heavy rain. Almost immediately we began noticing a striking difference in how the Camino itself was maintained. On the Galician side there appeared to be much more deliberate attention to drainage and protecting the path against water erosion, whereas in Asturias we had seen very little of this. After days of rain and steep, exposed paths, the effect on both the condition of the route and the walking experience was hard to miss. We stopped at O Acebo for something to eat before continuing through the wet and cold towards A Fonsagrada. As we walked, we also reflected on how Blocktober 2026 is doing so well through collective leadership from many including Jean, Clare, Janeen, David, Janet, Peta, Trish, Stephen and Nancy. And how special to see Bernadine and Siba all smiles at the blockhouse again.
At Casa Cuartel that evening we cooked supper in the communal kitchen and spent time with Florian, a 25-year-old German pilgrim who had lived with a family in Lebowagkomo, Polokwane, Limpopo, as an exchange student. He had progressed well in learning Sepedi to communicate with his host mother, and was sad that COVID cut the exchange short before he could learn as much as he had hoped. We talked about South Africa, apartheid, GBV, the hopes of his university years and the unfinished work that remains to build democracy in South Africa.
6 October – across the Los Hospitales route 26km
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| High on Los Hospitales — one of the wildest stretches of the Primitivo. |
Our initial plan for Day 6 was ambitious: to walk about 40 km all the way to Grandas de Salime, if possible, because we had not been able to find accommodation before that town. The route took us onto the high, exposed Los Hospitales section. We passed the remains of the medieval pilgrim hospitals at Fonfaraón and Valparaíso, and near Laguna de la Marta encountered an even older layer of history: a small reservoir associated with Roman gold-mining works. Wild horses greeted us.
Somewhere on that long mountain stretch, Lala saw a fallow deer leap across the path. It appeared and vanished so quickly that she felt a spirit had crossed her path. She does not yet know whose spirit it was.
From the ridge we continued via Puerto del Palo, Montefurado and Berducedo towards the Grandas de Salime area. It rained heavily and, after 26 km, Lala decided that with her knee starting to pain, pressing on would risk injury, so she called it and we took transport to Grandas de Salime. We plan to make up the lost 14 km with a future diversion to an artist retreat.
It was one of the most exposed and memorable stretches of the Camino so far, and sending our heavier luggage ahead proved a very sensible decision.
5 October — Campiello towards the Hospitales route 9km
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| Into the woods. |
4 October — Tineo to Campiello, in the rain 14km
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| Testing the poncho — with a little MacGyver engineering underneath. |
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| Wagon tracks made over many centuries. |
3 October — Salas to Tineo 23
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| Remembering six young men killed in 1936 in Salas |
We had considered delaying our departure to experience more of the festival in Salas, but rain was forecast and we decided to walk. Ironically, by the time we reached Tineo at about 17:00, the rain had still not arrived. Near La Espina we stopped at a memorial connected with six young men who were detained and later killed in 1936. It prompted a conversation between us about Spain’s history of repression and South Africa’s own history of people killed, disappeared or never properly accounted for.
The day also acquired a more personal drama when Dawie realised, several kilometres later, that he had lost his new prescription spectacles near El Pedregal. He backtracked and enlisted other pilgrims in the search. Rafael, who was heading back that way, promised to keep an eye out for them.
2 October — Grado to Salas 24km
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| Leaving a message in a pilgrim book. |
We met Ruben, a young British pilgrim in financial services who is using a sabbatical for some remarkable journeys: he had already run from Norway to England for charity and was finishing his break by walking the Camino. We also spent time talking to Jim, an American pilgrim, about politics, society and the world we are walking through. We reached Salas for the night.
1 October — Oviedo to Grado: we start walking 27km
We finally set out from Oviedo, following the bronze shells and yellow arrows that show the way westwards towards Santiago. At the little 15th-century chapel of Santa Ana de Premoño, historically associated with a pilgrims’ hospital, we left one of our Blocktober cards.30 September — Oviedo: an unexpected Blocktober connection
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| A Blocktober conversation with Antonio at UGT in Oviedo. |
Before even taking our first Camino step, Blocktober produced an unexpected connection. Walking through Oviedo, we noticed a banner at the offices of the UGT trade union speaking out against violence against women. We went inside and met Antonio.
Antonio told us about UGT’s work and its regular public actions against gender violence, gave us information to take with us, and offered to connect us with colleagues working specifically on equality and women’s issues. It was an encouraging reminder, even before starting the Camino, of what can happen simply by noticing a sign and walking through a door.
29 September — we arrive in Oviedo
After travelling from South Africa, we arrived in Oviedo, the historic starting point of the Camino Primitivo. We had a day to recover, prepare our packs, explore the city and make the transition from months of planning the Blocktober Camino to actually being here. Two days later, the walking would begin.
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10 de octubre – Vilar de Cas a Lugo, 19 km
Caminamos unos 16 km desde Vilar de Cas hasta Lugo. Antes de salir de A Pociña de Muñiz, grabamos una breve entrevista en vídeo con José, el propietario, quien nos contó cómo la familia abrió el albergue en 2018, transformando una ruina abandonada junto a la casa familiar, con la ayuda de un primo arquitecto y el sentido artístico de la esposa de José. Su padre ya recordaba el edificio en ruinas desde su infancia, y la investigación de José estableció que había permanecido abandonado durante aproximadamente un siglo. También descubrió que había sido la herrería del pueblo. El resultado es un precioso albergue que ha contribuido a convertir Vilar de Cas en una parada por derecho propio, en lugar de ser simplemente un lugar de paso hacia Lugo.
Un momento emotivo pidiendo protección.
Por consejo de José tomamos la ruta alternativa que pasa por el asentamiento, hoy en gran parte en ruinas, de Soutomerille, hasta San Salvador de Soutomerille. La iglesia está documentada desde el año 897 y conserva una llamativa ventana prerrománica. Para Lala se convirtió en uno de los momentos más emotivos del Camino hasta ahora. Con las manos apoyadas sobre las antiguas piedras, pensó en Elizabeth, una mujer asesinada recientemente, y en las mujeres, niñas, niños y hombres que viven con la violencia, y pidió en silencio protección para ellos. En ese momento, el propósito de nuestro Camino Blocktober se hizo muy real.
Compartiendo el arte de la motosierra con el artista.
Más tarde paramos en El Descanso del Peregrino, donde un artista local había transformado árboles caídos en esculturas y asientos tallados. Nos ofrecieron café, melón y sandía recién cortados; dejamos una donación y nos regalaron conchas del Camino. El artista también nos pidió una fotografía para Facebook, de modo que Blocktober apareció inesperadamente en una página local de Facebook en Galicia antes de que continuáramos hacia Lugo.
9 de octubre – O Cádavo a Vilar de Cas, 17 km
Dividimos deliberadamente la larga etapa O Cádavo–Lugo y caminamos unos 15 km hasta Vilar de Cas. Elegimos la variante más larga por Vilabade, pasando por la histórica iglesia de Santa María de Vilabade antes de continuar por Castroverde.
Una conexión local con la lucha por el derecho al voto de las mujeres en España.
En Castroverde encontramos un monumento a Manuel Cordero Pérez, político socialista y sindicalista que trabajó junto a Clara Campoamor en defensa del derecho al voto de las mujeres en 1931. Hubo oposición desde distintos sectores, incluidos algunos progresistas que temían cómo votarían las mujeres. Desde una perspectiva sudafricana, el contraste temporal nos impresionó: tuvieron que pasar otros 63 años antes de que todos los adultos sudafricanos pudieran votar juntos en 1994.
En A Pociña de Muñiz conocimos a dos peregrinos mexicanos, y la conversación pasó de la libertad de caminar sin reservar alojamiento con antelación a la relación de México con España, los pueblos indígenas y quién se benefició de la minería local. Fue otro recordatorio de la rapidez con que las conversaciones del Camino pueden pasar de cuestiones prácticas a la historia y la identidad.
Aquella noche, catorce personas nos sentamos alrededor de una misma mesa para compartir una magnífica cena. Una pareja galesa habló del movimiento Slow Food y de la agricultura regenerativa, de evitar los supermercados en favor de productos locales, de las cajas semanales de alimentos y de las cooperativas de productores, que pueden permitir a los pequeños agricultores recibir una parte más justa del precio final. También señalaron símbolos que reconocían de Gales y posibles conexiones culturales o lingüísticas con Galicia. Mirando el mapa, nos preguntamos si esas conexiones podían deberse a los antiguos vínculos atlánticos de una época en la que viajar por mar era muchas veces más fácil que hacerlo por tierra.
8 de octubre – A Fonsagrada a O Cádavo, 26 km
Restos de un dolmen de más de 4.000 años.
Salimos de A Fonsagrada —literalmente “la fuente sagrada”, un nombre que procede del manantial alrededor del cual se desarrolló la localidad— y nos dirigimos hacia O Cádavo. Por el camino paramos en La Taberna, en Paradavella. Su nombre está escrito deliberadamente con B en lugar de V —a partir de taverna, taberna—, como un juego de palabras relacionado con los avistamientos locales de osos y con la palabra barna, que significa osos. Allí conocimos a su propietario ecuatoriano antes de continuar por A Degolada, A Lastra y A Fontaneira. El recorrido siguió exigiéndonos esfuerzo, incluida la fuerte subida de Costa do Sapo y las zonas altas alrededor de Alto da Fontaneira.
Por el camino encontramos nuevas capas de historia y paisaje del Camino: Santiago da Fontaneira, la colina de A Pasada y Campo da Matanza —literalmente, “Campo de la Matanza”. Nuestra investigación encontró dos explicaciones muy diferentes para este nombre. La historia local habla de soldados africanos que fueron masacrados durante una incursión islámica, mientras que los historiadores relacionan el nombre con una matanza de época romana.
7 de octubre – Grandas de Salime a A Fonsagrada, 27 km
Galicia nos recibe con lluvia al cruzar la frontera entre Asturias y Galicia.
Salimos de Grandas de Salime hacia A Fonsagrada en una larga etapa que nos llevó de Asturias a Galicia. Por el camino paramos en la pequeña Ermita de San Lázaro de Padraira, una capilla del siglo XVII situada en el lugar donde antiguamente existió un hospital para peregrinos con lepra, otro recordatorio de las redes de atención y ayuda que se desarrollaron a lo largo del Camino.
Cruzar la frontera entre Asturias y Galicia fue un hito, aunque Galicia nos recibió con una lluvia intensa. Casi inmediatamente empezamos a notar una diferencia llamativa en el mantenimiento del propio Camino. En el lado gallego parecía haber mucha más atención deliberada al drenaje y a la protección de los senderos frente a la erosión causada por el agua, mientras que en Asturias habíamos visto muy pocas medidas de este tipo. Después de días de lluvia y de caminar por senderos empinados y expuestos, era difícil no notar el efecto tanto en el estado del Camino como en nuestra experiencia al caminar.
Paramos en O Acebo para comer algo antes de continuar bajo la lluvia y el frío hacia A Fonsagrada. Mientras caminábamos, también reflexionamos sobre lo bien que está funcionando Blocktober 2026 gracias a un liderazgo compartido, con muchas personas implicadas, entre ellas Jean, Clare, Janeen, David, Janet, Peta, Trish, Stephen y Nancy. Y qué especial fue volver a ver a Bernadine y Siba, sonrientes, en el Blockhouse.
Aquella noche, en Casa Cuartel, preparamos la cena en la cocina compartida y pasamos un rato con Florian, un peregrino alemán de 25 años que había vivido con una familia en Lebowagkomo, Polokwane, Limpopo, como estudiante de intercambio. Había avanzado mucho en el aprendizaje de sepedi para poder comunicarse con su madre de acogida y lamentaba que la COVID hubiera interrumpido su intercambio antes de poder aprender tanto como esperaba. Hablamos de Sudáfrica, el apartheid, la violencia de género, las esperanzas de sus años universitarios y el trabajo que aún queda por hacer para construir la democracia en Sudáfrica.
6 de octubre – por la ruta de Los Hospitales, 26 km
En lo alto de Los Hospitales, uno de los tramos más salvajes del Primitivo.
Nuestro plan inicial para el día 6 era ambicioso: intentar caminar unos 40 km hasta Grandas de Salime, porque no habíamos conseguido alojamiento antes de llegar allí. La ruta nos llevó por el tramo alto y expuesto de Los Hospitales. Pasamos por los restos de los antiguos hospitales medievales de Fonfaraón y Valparaíso y, cerca de Laguna de la Marta, encontramos una capa aún más antigua de historia: un pequeño embalse asociado a las explotaciones romanas de oro. Nos recibieron caballos que vivían libres en las montañas.
En algún punto de aquel largo tramo montañoso, Lala vio un gamo saltar atravesando el sendero. Apareció y desapareció tan rápidamente que sintió que un espíritu había cruzado su camino. Todavía no sabe de quién era ese espíritu.
Desde la cresta continuamos por Puerto del Palo, Montefurado y Berducedo en dirección a Grandas de Salime. Llovía con fuerza y, después de 26 km, Lala decidió que, con la rodilla empezando a dolerle, seguir adelante supondría arriesgarse a una lesión. Así que decidió parar y tomamos un transporte hasta Grandas de Salime. Tenemos previsto recuperar los 14 km que nos faltaron con un futuro desvío hacia un retiro de artistas.
Fue uno de los tramos más expuestos y memorables del Camino hasta ahora, y enviar nuestro equipaje más pesado por delante resultó ser una decisión muy acertada.
5 de octubre – Campiello hacia la ruta de Los Hospitales, 9 km
Adentrándonos en el bosque.
Cinco días consecutivos caminando y cerca de 100 km por el Camino Primitivo, la más antigua de las rutas históricas de peregrinación por España hasta Santiago de Compostela, recorrida por peregrinos desde el siglo IX.
Salimos de Campiello y pasamos por Borres, Samblismo y La Mortera, donde el Camino se divide. Las piernas ya empezaban a notar que estábamos en peregrinación: la rodilla de Lala había empezado a dolerle y decidimos enviar nuestras mochilas más pesadas por delante al día siguiente.
Esa noche nos alojamos en el Albergue Los Hospitales, en Coliñas de Arriba, antes de continuar hacia el oeste en dirección a Grandas de Salime. Mantuvimos conversaciones muy significativas sobre Blocktober y la violencia de género con peregrinos de España, Brasil, Finlandia, Suecia, Países Bajos y Reino Unido.
4 de octubre – Tineo a Campiello, bajo la lluvia, 14 km
Probando el poncho, con un poco de ingeniería al estilo MacGyver por debajo.
Huellas de carros formadas a lo largo de muchos siglos.
Nuestro primer día de Camino realmente mojado. Salimos de Tineo bajo una lluvia intensa, poniendo a prueba los impermeables, los ponchos y nuestra determinación.
Dawie entró de lleno en modo MacGyver, fabricando pequeños “postes” flexibles con ramitas para mantener la parte delantera de nuestros ponchos separada del cuerpo y así ayudar a mantener más secos la ropa y los zapatos.
La lluvia disminuyó más tarde y, afortunadamente, no llegaron los fuertes vientos que podrían haber hecho mucho más difíciles los tramos expuestos. Terminamos el día en Campiello, mojados pero todavía avanzando hacia el oeste.
3 de octubre – Salas a Tineo, 23 km
Recordando a seis jóvenes asesinados en 1936 en Salas.
Habíamos considerado retrasar nuestra salida para disfrutar un poco más de las fiestas de Salas, pero se pronosticaba lluvia y decidimos caminar. Irónicamente, cuando llegamos a Tineo alrededor de las 17:00, la lluvia todavía no había llegado.
Cerca de La Espina paramos ante un monumento relacionado con seis jóvenes que fueron detenidos y posteriormente asesinados en 1936. Esto nos llevó a hablar de la historia de represión en España y de la propia historia de Sudáfrica, con personas asesinadas, desaparecidas o cuyo destino nunca llegó a esclarecerse del todo.
El día también tuvo un drama más personal cuando Dawie se dio cuenta, varios kilómetros más tarde, de que había perdido sus nuevas gafas graduadas cerca de El Pedregal. Volvió sobre sus pasos y pidió ayuda a otros peregrinos para buscarlas. Rafael, que regresaba en aquella dirección, prometió estar atento por si las encontraba.
2 de octubre – Grado a Salas, 24 km
Dejando un mensaje en un libro de peregrinos.
Otro día de campos verdes, pueblos antiguos, iglesias y conversaciones por el camino. En el Santuario de la Virgen del Fresno dejamos una tarjeta de Blocktober y escribimos un mensaje contra la violencia de género en el libro de peregrinos, una pequeña forma de llevar con nosotros el propósito de esta caminata.
Conocimos a Ruben, un joven peregrino británico del sector financiero que estaba aprovechando un año sabático para realizar viajes extraordinarios: ya había corrido desde Noruega hasta Inglaterra con fines benéficos y estaba terminando su descanso caminando por el Camino.
También pasamos tiempo hablando con Jim, un peregrino estadounidense, sobre política, sociedad y el mundo por el que estamos caminando. Llegamos a Salas para pasar la noche.
1 de octubre – Oviedo a Grado: empezamos a caminar, 27 km
Saliendo de Oviedo: las primeras flechas amarillas hacia Santiago de Compostela.
Por fin salimos de Oviedo, siguiendo las conchas de bronce y las flechas amarillas que indican el camino hacia el oeste, en dirección a Santiago.
En la pequeña capilla de Santa Ana de Premoño, del siglo XV, históricamente vinculada a un hospital de peregrinos, dejamos una de nuestras tarjetas de Blocktober.
En Paladín, junto a un pequeño río, conocimos a un español extraordinariamente servicial que nos dio consejos prácticos sobre el Camino, el alojamiento y cómo encontrar alimentos sin gluten para Lala. Su propia hija es celíaca. Fue una de esas conversaciones inesperadas que ya estaban empezando a convertirse en una característica de nuestro Camino.
30 de septiembre – Oviedo: una conexión inesperada con Blocktober
Una conversación sobre Blocktober con Antonio en UGT, en Oviedo.
Antes incluso de dar nuestro primer paso en el Camino, Blocktober produjo una conexión inesperada. Caminando por Oviedo vimos una pancarta en las oficinas del sindicato UGT que se pronunciaba contra la violencia hacia las mujeres. Entramos y conocimos a Antonio.
Con ayuda de la traducción en directo de nuestro teléfono, lo que comenzó como una visita improvisada se convirtió en una conversación profunda sobre violencia de género, discriminación laboral, desigualdad salarial, la carga de trabajo no remunerado de las mujeres, las mujeres migrantes y la importancia de la independencia económica.
Antonio nos habló del trabajo de UGT y de sus acciones públicas periódicas contra la violencia de género, nos dio información para llevar con nosotros y se ofreció a ponernos en contacto con compañeros que trabajan específicamente en temas de igualdad y de derechos de las mujeres.
Fue un recordatorio alentador, incluso antes de comenzar el Camino, de lo que puede ocurrir simplemente por ver una pancarta y decidir entrar por una puerta.
29 de septiembre – llegamos a Oviedo
Después de viajar desde Sudáfrica, llegamos a Oviedo, punto de partida histórico del Camino Primitivo.
Tuvimos un día para recuperarnos, preparar las mochilas, explorar la ciudad y hacer la transición entre meses de planificación del Camino Blocktober y estar finalmente aquí. Dos días más tarde empezaríamos a caminar.


















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